Coaching al aire libre

Coaching al aire libre

Ponerte en movimiento, literal y mentalmente. Calma, espacio y atención enfocada en la naturaleza.

¿Cómo funciona el coaching al aire libre?

Durante una sesión de coaching al aire libre, caminamos juntos por la naturaleza. El movimiento y el aire fresco te ayudan a vaciar la mente y mirar tu situación desde otra perspectiva.

Caminar trae calma. Y en esa calma surge espacio - para sentir, pensar y descubrir qué es lo que realmente te ocupa. Hago preguntas enfocadas, escucho contigo y te ayudo a reconocer patrones que en la vida cotidiana quizás pasan desapercibidos.

No necesitas ser deportista. Caminamos a tu ritmo. Lo importante es la conversación y la reflexión, no los kilómetros.

¿Para quién es el coaching al aire libre?

Este tipo de coaching funciona bien si:

  • Te cuesta quedarte quieto durante una conversación, pero si necesitas acompañamiento
  • Necesitas movimiento y aire fresco para pensar con claridad
  • Te sientes atrapado en tu cabeza y quieres ponerte en movimiento, literalmente
  • La naturaleza te da paz
  • Buscas una forma accesible de empezar con coaching
  • Te estás recuperando de un burnout y necesitas un espacio de baja presión

¿Qué puedes esperar?

Una sesión dura aproximadamente 60 minutos. Quedamos en un lugar tranquilo en Amsterdam o alrededores - el Amsterdamse Bos, el Vondelpark o las orillas del Amstel. El ritmo lo marcas tú.

Al terminar, la mayoria de las personas tienen más claridad sobre dónde están y qué paso quieren dar. Muchos experimentan la combinación de caminar y hablar como algo más natural que una conversación sentados en una oficina.

Coaching en español

Poder expresarte en tu propio idioma marca la diferencia. Especialmente cuando se trata de emociones, patrones y experiencias personales. En Citere, todas las sesiones pueden ser en español. Entiendo lo que significa vivir entre dos culturas y las tensiones que eso puede generar.

Mi enfoque

Combino técnicas de coaching con mi formación como psicóloga aplicada. Eso significa que no solo escucho, sino que también reconozco cuándo hay algo más en juego. Cuando es necesario, te derivo a otro profesional. Pero muchas veces, la caminata misma ya es el comienzo del cambio.